Se trata de una zona nudista y de piscinas naturales con zonas de rocas lisas que permiten tumbarse cómodamente a tomar el sol. Suele haber algo de viento, pero no es molesto. Lo más importante es que se encuentra en las inmediaciones de las únicas salinas de risco que se encuentran ya en Gran Canaria, con la curiosidad de que aún están en explotación, por lo que se ruega el máximo respeto a las construcciones y a la familia que allí trabaja. Aún estando en la zona de risco no hay que arriesgar con el mar acercándose demasiado a la orilla si hay fuerte oleaje, ya que la zona cuenta con fuertes corrientes y puede arrastrar a cualquiera que ariesgue más de lo prudente. Si el mar está en calma, no hay mayor peligro.
Cómo llegar: Tomar la salida GC-2 con dirección Agaete desde Las Palmas de Gran Canaria. Esta vía se convierte más adelante en la C-810. En el kilómetro 9 de esta carretera, justo a la altura de una antena de telefonía móvil que nace entre dos edificaciones que pueden observarse a mano derecha, hay que entrar en un estrecho desvío que se dirige hacia estas casonas, si bien nosotros deberemos entrar inmediatamente por la pista de tierra que encontraremos a mano derecha. Si seguimos recto sin tomar ninguna desviación, llegaremos a un punto donde la carretera comienza a descender. Desde la parte alta se pueden ver las salinas. El vehículo no debe bajar, por lo que tendremos que hacerlo a pié y bordear las salinas por la izquierda, lo que nos llevará hasta el charco de mayores dimensiones.
En guagua se pueden tomar las líneas 125, 105, 103, 116, 206, 234, 213, 204 y 202. Es conveniente avisar al conductor de la playa a la que queremos ir para que nos indique la parada adecuada. Hay que andar algo, aunque el camino no es complicado y desde la misma carretera se puede ver la vereda.