El oficio de zurronero ha tenido, tradicionalmente, una estrecha vinculación con el mundo del pastoreo, de hecho, muchos de estos artesanos desempeñan esta labor. Y es que el zurrón fue una pieza indispensable para los pastores en el desarrollo de su vida cotidiana, además de venderlos una vez preparados.
La práctica de este oficio fue exclusivamente masculina. No hemos tenido constancia de ninguna mujer que desarrollase esta labor.
Como en la mayoría de los oficios tradicionales de Gran Canaria nos encontramos ante una actividad prácticamente desaparecida, ya que no se conoce de artesanos que sigan con esta labor.