Cuchillería es un oficio artesano que consiste en la forja de instrumentos con un solo filo cortante, complementada con la preparación del cabo o empuñadura. Pero en Canarias, los cuchilleros se especializaron en la elaboración de ésta última, de forma que la preparación de la hoja se la encargaban a los herreros. Este cuchillo se conoce con el término de naife, que es ese modelo de cuchillo, caracterizado por poseer un mango o cabo de anillas de hueso decoradas con metal.
En la confección de la empuñadura se utilizan técnicas de taracea, cuyos ejemplos más conocidos los encontramos en la España musulmana (concretamente en Toledo y Albacete). Esta técnica consiste en embutir entre la madera, pequeñas piezas de marfil, concha, nácar y hueso, que adquieren formas geométricas y vistosos contrastes cromáticos.
Son varias las hipótesis sobre el posible origen de este modelo de cuchillo en Canarias, según algunos investigadores, el origen del objeto en sí, podría localizarse en la época de la colonización inglesa, aludiendo al nombre que han adquirido en Canarias este tipo de cuchillos, naifes (de la palabra inglesa knife). Para otros investigadores vendría del portugués naifa (navaja). Aunque si nos señimos a las características del mango, parece ser que su procedencia está más cerca del norte de África.
Este oficio artesano ha sido practicado exclusivamente por hombres. Las piezas que realizan son utilizadas normalmente en las tareas diarias, tanto en la agricultura como en el pastoreo, y debido a su alto valor simbólico, son elementos que se heredan de generación en generación.
La cuchillería es una actividad que se ha desarrollado exclusivamente en Gran Canaria siendo los municipios en los que la fabricación de naifes ha adquirido mayor relevancia: Guía, Gáldar, Arucas y Telde.
En los últimos años la demanda ha aumentado como artículo de regalo de gran valor. Se considera una verdadera pieza de artesanía.